Un diorama que ilustra la villa real de Cullera en 1550 sirve de entrada al recorrido por el museo, el único de España dedicado a la piratería, que tiene como hilo argumental el asalto del pirata Dragut. La muestra sigue con un estudio del contexto del Mediterráneo y con la vida cotidiana de sus habitantes, al tiempo que se rememoran los conflictos religiosos, la Inquisición con sus instrumentos de tortura, la piratería y la actividad corsaria.